La inteligencia artificial es la clave para los negocios del futuro
Imagen: la inteligencia artificial es la clave para los negocios del futuro (Fuente: Computer Hoy)

El uso de la inteligencia artificial en la lógica de los negocios se ha transformado en tendencia. Conoce aquí tres razones para utilizarla.

Todos tenemos más que claro que la inteligencia artificial ha llegado para quedarse. En los últimos tiempos, esta innovadora alternativa ha potenciado sustancialmente a las diferentes industrias. Lo curioso, de hecho, es que su universo de posibilidades es tan amplio, que siguen descubriéndose nuevos modos de implementarla.

A los efectos prácticos, hoy día la vemos aplicada en todos los ámbitos. Desde los wearables, el internet de las cosas (IoT), los televisores inteligentes y mucho más, su presencia ya es común en nuestras vidas. No obstante, siguen existiendo personas que simplemente por desconfiar de ella o por haberse criado en un tiempo muy distinto, se resisten a considerarla.

Esos individuos son los que el sociólogo Everett Rogers, en su teoría de difusión de innovaciones (1962), llamaba “mayoría rezagada” o “tradicionales”; es decir aquellas personas que adquirían más tarde que temprano lo novedoso o en algunos casos jamás lo hacían, respectivamente. 

En este artículo conocerás tres razones por las que deberías aplicar la inteligencia artificial en los productos o servicios que ofreces.

1. Satisfacer a los clientes simplificándoles la vida

Los productos inteligentes existen para satisfacer los intereses de las personas y simplificar sus vidas. Hasta la fecha, el internet of things y los wearables son algunas nuevas dinámicas tecnológicas que se han arraigado en nuestros hogares. Quizá muchos aún no tengamos casas inteligentes, pero en mayor o menor medida contamos con algún producto de esta clase.

Por el momento, su existencia se remite exclusivamente a satisfacer nuestras necesidades. Quizá en un futuro cercano la inteligencia artificial que los compone sea autosuficiente, pero por ahora solo existe para simplificarnos la vida. Así sucede, por ejemplo, con los aires acondicionados que se activan según la temperatura del hogar para calentar el ambiente antes de que lleguemos.

El secreto de su éxito pasa por lo esencial: los productos inteligentes son creados para estar a disposición del usuario. Contar con ellos simplifica procesos, automatiza tareas y monitorea desempeños. En un futuro no tan lejano la tecnología seguramente evolucionará al punto de ser un producto autosuficiente; en el presente, sin embargo, continúa a nuestra disposición para aportar valor a todo lo que hacemos.

2. Crear productos que las personas de verdad deseen

La implementación de la inteligencia artificial en una compañía representa una apuesta a todos los niveles. No solo es utilizada para crear productos y servicios de mayor calidad; también se la aplica para saber con certeza qué desean adquirir efectivamente los consumidores. Es decir que el uso de esta tecnología responde a una estrategia 360 que está presente desde el modelo de negocio hasta la comercialización del producto o servicio.

Actualmente el big data parece estar en el centro de cualquier estrategia, en especial si es digital. Con semejante insumo, somos capaces de recopilar toneladas de información de los usuarios; incluso los historiales de uso para así entender cómo optimizar rendimientos. Paso seguido, la inteligencia artificial aplicada en algoritmos y productos permite ordenar todos esos datos y descubrir parámetros de comportamiento.

Con la ayuda de la inteligencia artificial aprenderemos a desarrollar nuevas y más profundas estrategias; segmentaremos mejor a las audiencias objetivo; optimizaremos los procesos de producción; pero sobre todo podremos predecir lo que un consumidor deseará en un futuro incluso antes de que sepa que lo desea.

3. Responder a las necesidad con mayor acierto

Aparejado con el punto anterior, aparece el interés por responder a las necesidades con acierto. Todos alguna vez hemos sido (y aún somos) testigos de marcas que ofrecen sus productos o servicios indiscriminadamente. No conocer a nuestras audiencias, sus intereses y los tonos mediante los cuales comunicarnos puede resultar perjudicial.

En la medida que un usuario moderno observa que no lo conocemos en absoluto, pasa a tener una visión negativa de nuestra marca. Eso, a corto plazo, repercute en nuestra imagen y nos proyecta como meros vendedores compulsivos. Las personas desean ser interpretadas. Desean contar con un grado de personalización en la oferta que les demuestre que de verdad nos preocupamos por sus necesidades.

Saber estar en el lugar y momento indicado siempre sumará valor a nuestra imagen de marca. Ni hablar si anticipamos los deseos de las personas y les ofrecemos algo antes de que siquiera lo consideren. Todo ello es posible de lograr siguiendo patrones de comportamiento y proyectando posibles variaciones.

Sin embargo, ese nivel de personalización no se consigue de un día para el otro. Para su adecuada aplicación, será necesaria la intervención de herramientas especializadas: en pocas palabras, la inteligencia artificial.


Las razones para aplicar la inteligencia artificial a nuestros procesos y lógica de negocios están allí. Quienes no quieran verlas, es porque todavía no han hecho el clic o no entienden cómo aplicarla. El mundo está viviendo una revolución tecnológica sin precedentes, solamente comparable con el peso que en su momento tuvo la revolución industrial.

El mundo está cambiando a un ritmo acelerado; probablemente el más acelerado de su historia hasta ahora. La pregunta que debes hacerte entonces es: ¿Tú acompañarás el cambio o te arriesgarás a que tu marca quede rezagada?

Acerca del Autor

Federico Chans

Licenciado en Comunicación, Communications Assistant en Bunker DB, 28 años y especial gusto por la buena redacción, la escritura, la fotografía y el cine. Amante del fútbol, así como del mundo del social media y las tendencias digitales.

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