Los CEO de las big tech comparecieron ante la audiencia antimonopolio
Imagen: Los CEO de las big tech comparecieron ante el Congreso de los Estados Unidos (Fuente: Venture Beat)

En una histórica audiencia antimonopolio, el Congreso de los EEUU interrogó a los CEO de Google, Amazon, Facebook y Apple. Todos los detalles aquí.

Tras cinco horas y media de sesión, el Congreso de los EEUU culminó su primera audiencia antimonopolio contra las compañías “big tech”. Dentro de ese grupo de cuatro gigantes tecnológicos, se encontraban los colosos Google, Apple, Facebook y Amazon (GAFA).

Durante la jornada del 29 de julio del 2020, los CEO de estas multinacionales se vieron sujetos al escrutinio público. Quienes llevaron la voz cantante en esta tarea investigativa fueron los miembros del comité antimonopolio del Congreso estadounidense.

El fin de tal encuentro consistía en que los líderes tecnológicos respondieran una serie de preguntas, formuladas tras más de un año de investigación en torno a sus dinámicas laborales. A su vez, podrían defenderse de las acusaciones por supuestamente ejercer políticas monopólicas en sus estrategias comerciales.

De ese modo, Sundar Pichai (Google), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Facebook) y Tim Cook (Apple) afrontaron cinco de las horas más exigentes de sus carreras profesionales. La conferencia, vale aclarar, se llevó a cabo por videollamada debido a las medidas adoptadas para prevenir la expansión del Covid-19 en dicho país.

A continuación analizamos las cuatro claves que nos dejó la histórica y extenuante audiencia antimonopolio.

1. Las causas para citar a los líderes tecnológicos

Las razones detrás de estas citaciones varían en función del actor al que nos refiramos. Los gigantes tecnológicos tienen numerosas similitudes en sus planes de expansión. No obstante, también se diferencian por los tipos y cantidades de rubros en los que se diversificaron con el paso del tiempo. Rubros que, a la larga, les dieron una preponderancia desmesurada en la escena internacional. 

Durante la sesión, las críticas no pasaron por la inventiva que tuvieron las corporaciones para ampliar sus horizontes. En realidad, se centraron en su común falta de escrúpulos para hacerlo. Una cosa es crecer por mérito propio y en función de los buenos resultados; otra distinta es hacerlo aprovechando la influencia obtenida para imponer políticas desleales que desalientan la libre competencia.

En efecto, la definición de monopolio se refiere a un agente (productor o vendedor) que domina de manera exclusiva un rubro o industria. Esta condición le otorga un poder desmesurado y la potestad de fijar los precios del mercado según su conveniencia. En el oligopolio la dinámica es casi idéntica, salvo que involucra varios productores a la vez. Estos se adueñan del mercado y colaboran tácitamente entre sí para mantener su poder y privilegios. 

Cualquiera sea el caso, las “big tech” fueron citadas este miércoles para comparecer ante la audiencia antimonopolio por estos comportamientos. Su diversificación los ha llevado a ser líderes en solitario de ciertos rubros; sin embargo, también se posicionan como parte de un selecto grupo de referentes en otros. Es decir que ejercen ambas prácticas anticompetitivas por igual y es necesario que sean regulados.

Para entender más a fondo el asunto, a continuación analizaremos brevemente las culpas que se le atribuyen a cada empresa.

Google: un rey autoproclamado y despótico

Pocos lograron vislumbrar la relevancia que adquiriría Google con el paso de los años. Muy atrás en el tiempo quedó aquella compañía que emergió como un revolucionario buscador en septiembre de 1998. Veintidós años después, la realidad del gigante de Mountain View poco tiene que ver con sus orígenes.

Desde entonces, Google jamás dejó de crecer. Por el contrario, es una de las compañías más prolíficas del mundo y no parece tener intenciones de detenerse. Acorde con un reciente informe de Forbes, hoy en día su valor de marca escala a los 207.5 mil millones de dólares. Semejante suma la coloca en el segundo lugar del ranking mundial detrás de una tal Apple.

Pese a ello, la actualidad de la gran G no está exenta de polémicas para la audiencia antimonopolio. Desde los comienzos, su crecimiento se erigió con base en un modelo de negocio que impuso para hacer su voluntad. Sentando las bases de una lógica propia a la que todos tuvieron que adaptarse, rápidamente se transformó en una plataforma publicitaria digital clave.

Con el tiempo, creó su propio sistema para regular el mercado publicitario en su buscador y rápidamente se hizo dueña de la mayor parte de él. De ese modo, los anunciantes comenzaron a comprarle espacios publicitarios a lo largo de toda la web; sin mencionar que sentaron las bases de las métricas y estadísticas necesarias para optimizar las estrategias.

A un nivel más esencial, Google recurrió a sus diferentes servicios para recopilar datos personales de los usuarios promedio; la gasolina de la industria para hacer funcionar cualquier proyecto. Este proceder le facilitó crear perfiles de usuarios mucho más definidos y refinar las segmentaciones de audiencias. Por ende, cuanto más invierten las marcas, mejores insights obtienen para utilizar en sus estrategias comerciales.

Apple: el proveedor de calidad para las élites   

En abril de 1976 Steve Jobs y Steve Wozniak creaban Apple, la empresa tecnológica más rentable a nivel mundial en la actualidad. En sus inicios, fabricaba computadoras de alta gama con un funcionamiento óptimo. Con los años, la madurez empresarial les ayudó a diversificar su negocio. Para ello fue fundamental Steve Jobs, su fallecido CEO y una de las mentes comerciales más brillantes del siglo. 

A través de la perspectiva innovadora de Jobs, Apple comenzó a fabricar productos que mantenían intacta su calidad superior. Durante el siglo XXI, productos electrónicos como el iPod, el iPad, el iPhone y más se posicionaron como las joyas más codiciadas del mercado. No obstante, su costosa producción y su perfecto rendimiento los definieron como productos de alta gama a los que pocos podían acceder.

En paralelo, Apple logró discutirle una considerable porción de mercado a Google a través de la producción de smartphones y aplicaciones web. Si bien su nicho de mercado es más reducido en comparación al de Android, el iPhone logró monopolizar su presencia entre las audiencias más pudientes.

En paralelo, la App Store, el marketplace donde terceros ofrecen sus aplicaciones compatibles con el sistema operativo iOS, obtuvo una relevancia sin precedentes. Esta nueva arista le permitió a Apple abrir una novedosa vía para monetizar la producción. De allí en adelante, comenzó a cobrar una comisión a los terceros que crearan apps para su tienda online.

Cualquier marca o compañía que desee tener relevancia digital, sabe que es fundamental tener presencia en ambos sistemas operativos; las únicas dos opciones en las que se divide el mercado actualmente. Por consiguiente, Apple se asegura cobrar un “derecho de piso” nada económico para garantizar la presencia de terceros en su elitista ecosistema digital. 

Facebook: el coloso digital que creció sin mesura

Nació en el 2004 como una mera red social interna para los estudiantes de Harvard. Su fundador era un joven alumno de nombre Mark Zuckerberg. Dieciséis años después, Facebook se ha convertido en la red social más relevante de la historia. En la actualidad cuenta con más de 2000 millones de usuarios a nivel global; es decir, casi ⅓ de la población mundial.

Con una visión de negocios a largo plazo, el gigante de Silicon Valley también logró posicionarse como la segunda plataforma publicitaria más grande que existe. Al igual que Google, creó su propio ecosistema con reglas internas, solo que a partir de su previa red social. Cuando los anunciantes comenzaron a experimentar los réditos financieros por plegarse a su lógica, el éxito de la plataforma fue rotundo.

Tal relevancia global, a su vez, le ayudó a ganar poder al punto que comenzó a monopolizar el mercado del social media. Con un caché estratosférico y una estrategia de expansión agresiva, se dedicó a comprar competidores potencialmente dañinos para su negocio. Los casos más sonados fueron el de Instagram (2012) por 1000 millones de dólares y el de WhastApp (2014) por 20.000 millones.

Paso seguido, los adaptó a su estructura empresarial. A aquellos competidores que no pudo comprar, los imitó y redobló la apuesta para vencerlos en su propio juego; al menos eso alegó Snapchat en su momento con su innovador formato de las stories.

Con una mentalidad enfocada en la retribución económica del modelo de negocios, Facebook no hizo hincapié en la moderación de sus comunidades. Esto llevó a que se transformara del día a la mañana en un actor fundamental para la formación de opinión. Por lo tanto, su continua permisividad en torno a la desinformación y los discursos de odio solo la perjudicaron. 

Amazon: el retailer que maduró a expensas de terceros

En sus inicios, Amazon nació como un retailer digital de libros. La mente detrás de esta idea fue Jeffrey Bezos, un exempleado de Wall Street que hoy es la persona más rica del mundo. Casi veintiséis años más tarde, podemos hablar de una multinacional de tecnología e innovación que ofrece infinidad de servicios.

Desde que comenzó, Amazon no ha parado de ver oportunidades de expansión. Primero fue su cadena de retail con especial énfasis en la venta digital; luego desarrolló otros proyectos, como su propio servicio de streaming con Amazon Prime Video; incluso apostó por la oferta de almacenamiento en la nube con Amazon Web Services.

Sin embargo, tanto desarrollo ha traído aparejada una infinidad de críticas por comportamiento desleal. Por empezar, incontables empresas que utilizan el servicio de venta de Amazon para promocionarse se han quejado del trato recibido. Al parecer, es común que la compañía imite la producción de ciertos anunciantes, para luego lanzar productos que compitan con su categoría. Para peor, el retailer los ofrece a un precio sustancialmente más bajo.

De esa manera, Amazon no solo estaría robando información de terceros en procura de su propio beneficio. También estaría aprovechando su posición de relevancia para posicionar mejor sus productos en detrimento de los de la competencia. De hecho, uno de los temas que mayor preocupación genera es la posición predatoria en la que se coloca la empresa de Bezos.

Esta problemática no solo engloba a Amazon. Todos los gigantes tecnológicos citados cumplen con ese doble rol hasta cierto punto. No debería ser lógico que una compañía que ofrece la infraestructura para que terceros se desempeñen, también sea su competencia directa. Sin embargo, la ausencia de un marco regulatorio ha ayudado a que esas prácticas arteras se perpetúen.

2. La postura de los jueces y su buena preparación

La tensión vivida durante la extensa sesión de la audiencia antimonopolio no pasó desapercibida. Que la presencia de los implicados fuera por videollamada, probablemente alivió un poco las tensiones. No obstante, desde el comienzo se observó un jurado sumamente agresivo e intimidante en sus modos. Sobre todo en función de preguntas cerradas cuyas respuestas solo debían ser respondidas con un “sí” o un “no” tajantes; aunque claramente ninguno de los citados respetó esto.  

Cada uno de los congresistas contaba con cinco minutos reloj para explayarse y hacer preguntas específicas al CEO que desearan. De tal manera, las intervenciones se dividieron en varias rondas que contaban con el mismo orden preestablecido. Cada uno de los panelistas tenía una intervención por ronda y no podía participar hasta que nuevamente llegara su turno.

Con esas premisas, Pichai, Cook, Zuckerberg y Bezos se sometieron a más de cinco horas de interrogatorio. Probablemente algunas de las horas más incómodas que les haya tocado vivir a lo largo de sus vidas. Si bien siempre primó el respeto, el descontento se palpaba en el aire. Los congresistas mantuvieron siempre una actitud desafiante; más que el deseo de escuchar las réplicas de los líderes tecnológicos, se preocuparon por demostrar la exhaustividad de la información recabada en su contra.

El síntoma fue, sin dudas, positivo. Pocas veces se ha visto tan preparado a un grupo de políticos a la hora de debatir con las big tech. Con tantos asuntos relevantes que deben atender a diario, no suelen tener una formación lo suficientemente satisfactoria en tecnología como para profundizar en los temas de interés. Que la audiencia antimonopolio contara con un sinfín de información que venía recopilando hace más de un año fue la mayor muestra de la relevancia que le daba al hecho tratado.

3. La tesitura de la reunión y las réplicas de los implicados

Google fue uno de los más damnificados por esta dinámica. En palabras de los congresistas, “lo que está mal” con el gigante de Mountain View “es todo su modelo de negocio”. Primero, porque se autopromociona; segundo, porque obliga a todos a cumplir su lógica y termina siendo el único verdadero beneficiado. Como respuesta, Pichai aseguró que la empresa “enfrenta una feroz competencia a diario”, a pesar de que su cuota de mercado corresponde a casi un 90%.

Otras frases rimbombantes tuvieron como protagonista a Amazon, sobre todo cuando compararon a la compañía de Bezos con la heroína. David Cicilline, el titular del congreso, sostuvo que algunos anunciantes habían dicho que la empresa de Bezos “es como la heroína, porque se siente tan bien utilizarla que es imposible detenerte. La cuestión es ver el daño que te hace cuando roba tu información o comienza a competir contigo”.

De igual modo, Zuckerberg fue duramente fustigado por su rol poco definido en el papel de la libre expresión. De ese modo es como se han esparcido los mensajes de odio en la red social. Además, su rol en la formación de opinión política y las fake news no pasó desapercibido. Tampoco lo hizo la postura extremista de Facebook a la hora de comprar a competidores “potencialmente dañinos” para su su lógica de negocio. En efecto, una cadena de mails acredita ese tono por parte del CEO.

Tim Cook también tuvo que dar explicaciones. Al comienzo se le interrogó acerca del rol de Apple en el mercado de los smartphones. Su respuesta fue que ellos solo tienen un porcentaje mínimo de mercado, aunque esa porción corresponde a las élites que ha monopolizado. Paso seguido, sostuvo que sus comisiones por las aplicaciones de la App Store son lógicas y que gracias a ella millones de desarrolladores “tienen fuentes de trabajo”. La réplica desnudó el afán por beneficiar a su propia empresa y obligar a otros a pagar por ser parte de su ecosistema.

Si quieres conocer todos los tópicos tratados en la audiencia antimonopolio, aquí puedes ver la emisión completa en diferido

4. Las posibles sanciones y la necesidad de esta instancia 

Hace tiempo que los políticos estadounidenses tenían la intención de llevar a cabo una instancia de esta clase. Sin embargo, esta jamás se concretaba más allá de que las quejas por las políticas desleales de los gigantes tecnológicos se acumularan. Por eso llevar a cabo esta audiencia antimonopolio es un signo sumamente positivo.

No por nada esta audiencia fue catalogada como “histórica” y probablemente “la más relevante de la historia para el Congreso”. La ocasión sentó un precedente sin igual al citar a cuatro referentes globales en tecnología y acribillarlos a preguntas incómodas. Las mismas citaciones a las tabacaleras o Microsoft en la década de los 90’ quedan en poco y nada comparado con este acontecimiento.    

Durante años las big tech han abusado de su posición de privilegio al adelantarse al futuro. Al erigir una industria innovadora, constantemente se han mantenido un paso por delante de las leyes y los marcos regulatorios. De tal modo, han sabido explotar los vacíos legales que estos dejan al correrlas siempre desde atrás. Eso les ha otorgado impunidad y la libertad para obrar como lo deseen al crear sus propias reglas.

En vistas de la urgente regulación que demandaba el sector, con el tiempo comenzaron a aparecer nuevas reglamentaciones; la GDPR de la Unión Europea y la CCPA del estado de California así lo demuestran. Los miembros del lejano oeste estadounidense están siendo testigos de cómo las regulaciones comienzan a alcanzarlos. Esto ayudará a crear nuevos marcos legales a los que deberán adaptarse para dejar de obrar impúdicamente.

Tras el circo mediático del miércoles, habrá que ver si estas represalias son traducidas en acciones concretas por la audiencia antimonopolio. El futuro es aún muy incierto para ser tajantes, pero las señales en procura de un internet más equitativo parecen comenzar a cobrar la relevancia que siempre merecieron tener.

Acerca del Autor

Federico Chans

Licenciado en Comunicación, Communications Assistant en Bunker DB, 28 años y especial gusto por la buena redacción, la escritura, la fotografía y el cine. Amante del fútbol, así como del mundo del social media y las tendencias digitales.

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