El Low-code y el No-code se abren paso dentro del mundo de la programación
Foto: El Low code y el No code se abren paso dentro del mundo de la programación (Fuente: Adobe Stock)

Los desarrollos Low code y No code están marcando tendencia dentro de la programación. Aquí te explicamos en qué consisten y los desafíos que representan.

El programador es el profesional que escribe, modifica y mantiene el código fuente de un sistema informático. Es decir que edifica la lógica de su creación según requerimientos específicos y también desarrolla los algoritmos que la aplicarán por defecto.

Si te internas más dentro de ese mundo, descubrirás que la profesión es más compleja de lo que aparenta a simple vista. Por un lado, porque existen diferentes tipos de programadores y diversas especializaciones. Por otro lado, porque dentro de la lógica de la programación conviven diversos lenguajes y lógicas para implementar.

La profesión es sumamente desafiante. Para ser programador debes tener una base sólida en matemáticas y saber aplicar constantemente la lógica para resolver problemas. Quizá es por toda esa complejidad que la opinión popular considera que programar no es algo que cualquiera pueda hacer.

Sin embargo, ¿qué pensarías si te dijeran que hoy casi cualquiera puede hacerlo sin la necesidad de pasar años estudiando? Eso es lo que ofrecen los desarrollos Low code y No code: la posibilidad de que cualquiera pueda crear cosas sin necesariamente saber programar.

Low Code/No Code: un cambio de paradigma

Desde el origen de la profesión a mediados del siglo XX, el programador ha sido visto como una persona excéntrica. Es ese profesional que se sienta frente a una computadora y se abstrae por completo del mundo que lo rodea. Gran parte de su tiempo lo dedica a “picar código”, una expresión utilizada para referirse al acto de escribir, modificar o mantener un código fuente.

Cuanto más saben, se vuelven más indispensables de lo que por naturaleza ya son. En otras profesiones, la robótica y la IA creada por ellos ha sustituido a la mano de obra humana. No obstante, el avance tecnológico es ineludible y ni siquiera sus creadores están a salvo de él. Al día de hoy, el rol del programador sigue siendo invaluable, pero ese mismo progreso comienza a precarizar la profesión.

Eso es, en pocas palabras, lo que comienza a verse con los desarrollos Low code y No code. Si bien no son lo mismo, ambos modelos pretenden “democratizar” la programación, permitiendo que cualquiera disfrute de sus beneficios. En ocasiones compañías, tiendas o personas quieren desarrollar un sitio u app, pero no cuentan con los fondos necesarios para costear el trabajo de un programador.

Es aquí donde el Low code y el No code surgen como alternativas sumamente  económicas y efectivas para colmar sus expectativas. Sin embargo, antes de seguir profundizando en este asunto debemos definir a qué nos referimos con cada una de ellas.

Low code: el programador en su mínima expresión

El Low code se refiere al proceso de desarrollo de aplicaciones, sitios web, plataformas, etc. de manera intuitiva. Esta tarea es llevada a cabo por herramientas especializadas que cuentan con una interfaz robusta, con componentes preconfigurados. Es decir que la participación de un programador se reduce a la mínima expresión. De hecho, este solo monitorea y optimiza detalles del código para personalizar el acabado del software y la interfaz del usuario final.

La dinámica detrás de estas herramientas es el “drag and drop” (o “arrastrar y soltar” en español) de sus diferentes elementos. Un ejemplo es el desarrollo de sitios web a través de esta práctica. En ese caso, solo tendremos que integrar a una página en blanco diferentes elementos que nos serán proporcionados previamente en un menú. Paso seguido, se insertarán sin que nosotros tengamos que tocar en lo más mínimo su código fuente.

Como decíamos anteriormente, la posibilidad es recomendable para todos aquellos que no pueden costear el trabajo de un desarrollador. En efecto, es la manera más sencilla para que empresas medianas y pequeñas se mantengan competitivas y relevantes. El hecho de que el programador pueda editar el código fuente la hace una opción mucho más maleable. Por eso se la aplica más que nada para la aceleración de procesos y para hacer pruebas de concepto (borradores).

No code: la programación predeterminada

Por el mismo camino del Low code se encuentra el No code. La gran diferencia entre ellos además del nombre, es la participación que tiene el programador. A diferencia del primero, el No code ya se reserva por completo la intervención de terceros en su código. En este caso el usuario también aplica el drag and drop. No obstante, la lógica del software y la estética de la interfaz de la web ya fueron definidas con anterioridad.

En estos caso, las herramientas proporcionan diferentes plantillas web con lógicas de comportamiento específicas. Al mismo tiempo, los elementos preconfigurados ya tienen una estética definida que es inalterable más allá de la variedad de opciones brindadas por defecto. En resumen, la lógica en estos casos se ciñe a satisfacer aspectos estéticos y la ejecución de procesos simples.

Probablemente la gran desventaja del No code yace en esa inalterabilidad. No importa lo que queramos desarrollar, siempre tendremos un universo limitado de opciones para elegir. Incluso si fuéramos programadores, no tendríamos manera de acceder al código fuente para modificarlo a placer. En un comienzo, el código es creado por uno o varios programadores, pero luego se mantiene cerrado y así evita que otros puedan modificarlo.

¿Enemigos íntimos o socios por conveniencia?

Vislumbrar el futuro no es algo que nos sea posible aún. Sin embargo, las tendencias del mercado permiten entrever ciertos patrones que comienzan a cumplirse. Sin embargo, la duda más importante de todas es conocer el futuro inmediato de la programación. ¿Son el Low code y el No code modelos de desarrollo que ponen en jaque el rol de los programadores? Negativo. Nada más alejado de la realidad.

Los programadores son la esencia de todo desarrollo y sin ellos esa actividad no puede realizarse. Incluso el Low code y el No code son modelos que necesitan de estos profesionales para existir. Estos códigos preconfigurados no surgieron de la nada ni mucho menos. Fueron creados por personas que tuvieron la brillante idea de comercializarlos como productos de consumo para el común de la sociedad.

Lo que sí podemos aventurar es que integrar estas prácticas cambiará radicalmente los flujos de trabajo dentro de la programación. Al tener claro que estos desarrollos alternativos no son enemigos, los programadores podrán comenzar a liberarse de algunas obligaciones secundarias. Por empezar, ahorrarán tiempo y no tendrán que crear un código desde cero con todo lo que eso conlleva.

A pesar de ello, el inconformismo en torno a esta práctica seguirá existiendo. En especial de parte de quienes no desean trabajar en función de un código en el cual no participaron. Para ellos siempre será preferible tener una mano humana que intervenga en el proceso. No obstante, simplificar las labores es una tarea necesaria para que los profesionales del campo puedan centrarse en los objetivos que realmente importan. 

Proyecciones para el futuro de la programación 

La única desventaja real del Low code y el No code para los programadores radica en la porción de mercado de la que se adueñan. Antes era común que para cualquier desarrollo se contratara un profesional que lo implementara. Hoy muchos de ellos se reinventan con el fin de ser quienes crean estos desarrollos predeterminados de consumo masivo.

Hacer eso, de hecho, demuestra una capacidad de resiliencia que deben tener para adaptarse a lo que hoy demanda el mercado. La práctica, sin dudas, genera división de opiniones dentro de la profesión. Por un lado, están aquellos que consideran esta práctica como una manera de reinventarse. Por otro lado, aparecen los que más se resisten a ese cambio dentro de la profesión.

Sea como sea, la programación no es ajena al cambio que vive el mundo y los diversos mercados laborales. En un futuro no tan lejano, esa misma tecnología que hoy están desarrollando, logrará un nivel de autonomía que precarizará la profesión. El código predictivo y el desarrollo de softwares implementados por IA es una realidad que comienza a ganar enteros. 

En ese proceso, quienes la desarrollaron también tendrán que reinventarse para sobrevivir. Quizá deban explorar nuevos enfoques, más centrados en la creatividad que en el desarrollo conocido hasta ahora. Por el momento, solo son suposiciones. Hoy es imposible saber con certeza hacia dónde evolucionará dicho rol.

Por lo pronto, el Low code y el No code son nuevas alternativas para enriquecer (o encarecer) la profesión. La clave está en ver de cuál lado de balanza desea posicionarse cada uno. A fin de cuentas, la tecnología tomando el protagonismo será un desenlace que nadie, sin importar su profesión o rubro, podrá evitar.

Acerca del Autor

Federico Chans

Licenciado en Comunicación, Communications Assistant en Bunker DB, 28 años y especial gusto por la buena redacción, la escritura, la fotografía y el cine. Amante del fútbol, así como del mundo del social media y las tendencias digitales.

Ver Artículos