Líderes de equipo: sus roles y desafíos en tiempos de pandemia

Líderes manejando a sus equipos
Imagen: Los líderes se enfrentan a nuevos retos para gestionar a sus equipos (katemangostar – freepik)

El coronavirus, la pandemia que detiene al mundo, expone nuevos desafíos para los líderes de equipos. Claudia Lena nos cuenta cómo enfrentarlos.

Escribe Claudia Lena – Team Leader de Bunker DB

Liderar un equipo es un rol que exige desarrollar habilidades para poder desempeñarlo con éxito. Tener a cargo un grupo humano significa someterse a desafíos constantes. Para eso es necesario tener formación, empatía y, sobre todo, entereza a la hora de afrontar situaciones complejas.

Todas esas condiciones parecen palabras bonitas que cualquiera podría cumplir. Sin embargo, en la gestión de crisis es cuando realmente se aprecia si alguien tiene o no madera para liderar.

A estos ya sabidos desafíos que afrontan los líderes diariamente, hoy se suma uno nuevo y disruptivo: el coronavirus; la pandemia que paralizó industrias enteras e hizo que los marcos de trabajo a los que estábamos acostumbrados cambiaran bruscamente.

Algunas empresas, no obstante, se mostraron mejor preparadas que otras. Las de tecnología e informática, por ejemplo, comenzaron a aplicar la modalidad de trabajar desde casa desde muy temprano.

El aislamiento y las particularidades de cada hogar son insumos que los líderes deben tomar para abrazar este nuevo desafío. Tenerlos en cuenta nos ayuda a guiar mejor a nuestro equipo. Lo que, a su vez, nos permitirá cumplir con los objetivos que ya teníamos planteados.

Unión en tiempos de incertidumbre

Lo primero pasa por mantener la unión entre los integrantes de nuestro equipo. Para eso son necesarias horas de reuniones por videollamada que los ayude a sentirnos cerca. Eso nos mantiene motivados y hace redoblar esfuerzos para cumplir con las metas.

Durante este tiempo, también estamos viendo qué tan bueno ha sido el trabajo que venimos realizando como líderes. Si hasta ahora hicimos las cosas con coherencia y unidad, esta transición obligatoria será implementada sin mayores consecuencias.

Cuando pienso en estrategias a implementar en mi equipo, siempre se me viene a la mente una frase de cabecera:

“Un gran líder no es aquel que más sabe, sino el que mejor se recupera frente a cualquier dificultad”.

Siguiendo esa línea, actitudes como la contención, la comunicación y la empatía se vuelven imprescindibles. ¿Por qué? Porque, por lo general, estos valores son la solución a cualquier problema que haya por detrás.

El trabajo en equipo , la clave de cualquier empresa
Imagen: cada miembro del equipo es una engranaje esencial para que la máquina funcione (freepik)

Las dificultades o problemas suelen estar asociadas con algún aspecto humano. Una variable que no siempre es tenida en cuenta y a la que se le debería dar mayor trascendencia a la hora de liderar equipos. Y en tiempos que nos toca estar distanciados, preocuparse sinceramente por el otro lo hará sentirse reconfortado.

El primer paso para superar una situación conflictiva es no dar nada por sentado. El líder siempre debe interiorizarse sobre lo que está sucediendo y escuchar a todas las partes involucradas en el tema. Actuar así nos ayuda a mitigar los errores o malentendidos para solucionarlos con mayor rapidez.

En tiempo cuando la incertidumbre y el miedo predominan, no podemos permitirnos diferencias y conflictos. Para fomentar un buen ambiente laboral de manera remota, todos debemos estar alineados y trabajando en conjunto hacia un mismo objetivo.

Todo problema es una oportunidad

Cualquier problema que surja es una oportunidad potencial. La clave pasa por ver más allá del problema concreto que estemos tratando y analizar los beneficios que puede tener a futuro. ¿Qué quiero decir con eso? Que al entrenar un procedimiento de resolución de problemas, lograremos que este se fije y se perciba de forma orgánica en la mente del equipo.

Para anticiparnos a los problemas, es necesario que los líderes prediquemos con el ejemplo. Lo primero, es estar abiertos a dar y recibir feedback todas las veces que sea necesario. También resulta útil preguntar a nuestros empleados si están satisfechos con el trato recibido; además de interesarnos por saber si necesitan algo que los ayude a desempeñar mejores sus labores diarias.

Las temáticas de las reuniones no tienen por qué ser acerca de trabajo exclusivamente. Los líderes debemos ser capaces de preguntar sobre la vida de los miembros de nuestra área. Tener empatía también es interesarnos por su familia, por saber cómo están ellos y cómo se sienten.

Al mismo tiempo, la forma en que hablamos y comunicamos debe ser pensada como los líderes que somos. Al ser referentes, no podemos titubear a la hora de tomar decisiones. A su vez, hay que apostar por ser claros, concisos y apelar a reuniones para informar en caso de que sea necesario. En resumen, hay que priorizar la transparencia y la sinceridad.

Si como líderes no predicamos con el ejemplo o nos contradecimos entre lo que decimos y lo que efectivamente hacemos, seguramente no obtengamos los resultados esperados y hasta perdamos credibilidad. Por el contrario, si actuamos con criterio y somos consecuentes, es esperable que nuestros equipos apoyen nuestras decisiones.